San Nicolás.
Santa Claus. Ya vuelve Santa Claus
Ya ha llegado ese momento del año otra vez. Los niños empiezan a hacer sus listas de juguetes, se pone las decoraciones, se planean las comidas y cenas en familia… y cada año empieza antes. Cuando llega Halloween, las tiendas empiezan a decorar para la navidad, se cuelgan las luces en los centros comerciales y en las calles, y sentimos el estrés en vez del espíritu navideño.
Hoy en día rige el espíritu de ¨recibir¨ y no ¨dar¨, de consumir en vez de ser generoso. Y el pobre de Santa está recibiendo una mala reputación. El espíritu de Santa se está desvaneciendo silenciosamente a la voz de El Corte Inglés y Toys’r’us. Hemos olvidado quien es Santa en realidad. Igual que los Reyes Magos atravesaron el desierto con regalos para el niño Jesús, Santa Claus, o San Nicolás, también llevaba regalos para los menos afortunados. Y aquí está su historia…
El padre Nicolás era un santo cristiano. Era un arzobispo en una ciudad llamada Myra, en Turquía, en el siglo cuarto. En esos tiempos, las mujeres necesitaban dinero para poder casarse. Tenían que pagar su boda y futuro hogar. En este pueblo, había una familia con tres hijas con edad para casarse pero eran muy pobres. El padre Nicolás sentía pena por la familia y quería ayudarles. Por eso, durante tres noches seguidas, subió al tejado y tiró unas monedas por la chimenea con la esperanza que se cayeron en los calcetines que colgaban en la chimenea para secarse. Después de tener suficiente dinero para que se pudieran casar dos de sus hijas, el padre de la familia decidió esconderse en el tejado para ver quien les estaba ayudando ¡Vio al padre Nicolás! El padre Nicolás le pidió que no contara nada sobre la buena obra pero el padre estaba tan abrumado por la generosidad y amabilidad de padre Nicolás, que contó la historia a todo el pueblo.
Y, allí es de donde viene la tradición de colgar los calcetines en la chimenea y este es la verdadera historia de San Nicolás, o Santa Claus. Y, después de leer su historia, es obvio que el sentimiento real de navidad es “dar” y no “recibir”, y, sobre todo, de recordar a los que son menos afortunados que nosotros.
¡Viva Papá Noel y el verdadero espíritu navideño!


