La danza en la escuela
La danza en la escuela en horario lectivo tiene un carácter diferente a la danza extraescolar y a la danza en academias privadas y conservatorios.
Lo más significativo de la danza en la escuela es que importa más el proceso de aprendizaje, que lograr una ejecución más o menos perfecta de los pasos y coreografías. Lo que enriquece al niño es la posibilidad de explorar y desplegar su creatividad y de expresarse mediante el movimiento combinado con la música, aunque no se trata simplemente de eso, sino que también aprendan una serie de contenidos prácticos y teóricos con un sentido pedagógico coherente. La enseñanza de danza se da por medio de un currículo bien diseñado para que se practiquen las cualidades motoras, físicas y creativas según la edad y nivel que se tenga.
La danza es un vehículo pedagógico de gran importancia porque no solo enseña pasos y movimientos o ayuda a la expresión artística y emocional de los niños, sino que además transmite y fomenta valores éticos como la tolerancia, la persistencia, la cultura del esfuerzo, el trabajo en grupo, la colaboración, el sentido de superación. Además sirve para conocer y comprender otras culturas y tradiciones, es un vehículo de expresión social y cultural.
Se da mayor importancia a aquellas áreas que más influyen en el rendimiento psíquico y físico de los alumnos/as: la motivación, la autoestima, la atención, la concentración, y conceptos como el esfuerzo y la perseverancia.
En el desarrollo físico del niño, ayuda a:
- Tener conciencia del propio cuerpo, la buena imagen corporal que el niño logra, aumenta la seguridad y confianza que tiene en sí mismo.
- Mejora la capacidad motora, la coordinación, el equilibrio, el control de la fuerza y energía.
- Mejora su sentido rítmico.
- Domina las relaciones espaciales y temporales.


