El árbol de Navidad del Centro Rockefeller
En Navidades es el momento perfecto para recordar los orígenes del árbol de Navidad del centro Rockefeller de Nueva York, que esconde múltiples historias ocultas e interesantes.
Hoy en día es una extravagancia multimillonaria que atrae a miles de turistas cada año, pero el árbol de navidad del centro Rockefeller no ha sido siempre tan glamuroso. El día de Nochebuena de 1931, con la nación inmersa en la gran depresión, un grupo de trabajadores de la construcción levantaron un árbol de 7 metros en un lodazal que se convertiría con el tiempo en uno de los grandes monumentos comerciales y arquitectónicos de la ciudad. A pesar de los rostros tristes, los hombres tenían motivos para la celebración. A diferencia de la mayoría de sus colegas, ellos iban a cobrar por su trabajo. Dos años más tarde, un publicista del centro Rockefeller organizó la primera ceremonia oficial de encendido de luces del árbol.
En 1942, el centro Rockefeller colocó tres pequeños árboles dedicados al sacrificio de la guerra, cada uno de ellos adornado en rojo, blanco o azul. Aunque no era la primera vez que había más de un árbol (se habían puesto dos en 1936 para celebrar la apertura de la pista de patinaje sobre hielo), era la primera vez que los organizadores anunciaban que los árboles serían replantados después del periodo vacacional. En 1944, manteniendo las regulaciones de apagones en tiempo de guerra, los árboles permanecieron sin luz, como el resto de árboles de navidad erigidos por toda la ciudad ese año. Después del final de la guerra en 1945, compensaron la oscuridad de los años anteriores usando seis proyectores de luz ultravioleta, para lograr que los 700 globos fluorescentes, puestos ese año en el árbol, resplandecieran en la oscuridad.
En 1951, la NBC televisó la primera iluminación de las luces del árbol en el Show de Kate Smith. Desde entonces, la iluminación del árbol ha reunido a una gran variedad de personalidades famosas.
Espoleado por el gran auge del creciente movimiento medioambiental, el Centro Rockefeller recicló su primer árbol de Navidad en 1971, sirviendo para uso de la comunidad en la zona alta de Manhattan.
Los adornos del árbol han recorrido un largo camino desde 1931, cuando latas de hojalata y trozos de papel sustituían a guirnaldas y cristal. En 1934, los organizadores engalanaron el árbol con 1.200 luces y adornos que tenían la forma de perros, caballos, jirafas, veleros y estrellas. El alcalde de Nueva York es el personaje que tiene el honor de darle al interruptor que enciende las luces cada año.
Hoy en día, encontrar el árbol perfecto es una tarea de enormes proporciones reservada, única y exclusivamente, al jefe de jardines del centro Rockefeller. Pero este no ha sido siempre el caso. En 1956, un amable (u orgulloso) vecino de New Hampshire, presentó un abeto blanco de 15 metros al gobernador del estado, quién se lo ofreció al centro Rockefeller como un regalo. Diez años más tarde, Canadá entregó otro abeto blanco de 15 metros con motivo del cumpleaños del centro- 100 años- convirtiéndose en el primer árbol de Navidad del centro Rockefeller cultivado fuera de los Estados Unidos. Hoy en día, un helicóptero es usado para rastrear Nueva Inglaterra en busca del espécimen perfecto.


